Entre Dos Mundos - Juliana Martínez

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Tabla de contenido

Entre lo visible y lo invisible

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Percepción psíquica y mediumnidad

Desde muy pequeña he tenido percepciones que no sabía cómo explicar.

Hoy puedo decirlo de una manera diferente:

He descubierto que tengo experiencias que podrían relacionarse tanto con la percepción psíquica como con la mediumnidad.

Pero no siempre lo viví así.

Cuando tenía siete u ocho años, estaba sentada en el cuarto de mis padres. De repente, vi literalmente cómo una habitación del apartamento se abría y de allí salía, horriblemente, una mujer que voló hasta la sala y desapareció.

Hay una gran historia detrás de aquella experiencia que algún día contaré.

En otra ocasión, casi a la misma edad, me disponía a entrar en mi habitación. La puerta estaba cerrada y, de repente, se abrió sola.

“Debe ser un ángel”, pensé.

Entré, cerré la puerta y entonces escuché literalmente la carcajada aterradora de un hombre. Sentí que estaba dentro de la habitación.

Me paralicé.

Durante mucho tiempo pensé que quizás yo era la extraña. Cuando contaba alguna de estas cosas, algunas personas me miraban como diciendo: “¿Qué le pasa?”

Así que aprendí a callar.

A los quince años ocurrió algo que todavía recuerdo perfectamente. Esa noche no podía dormir. Sentía dos presencias en mi habitación. Una era la de un amigo que había muerto. La otra era una energía densa, fría y oscura que me producía un terror que no sabía manejar.

Oraba, pero sentía que mis oraciones no pasaban del techo de mi habitación.

Al día siguiente descubrí que mi madre había soñado con mi amigo y que él llegaba a nuestra casa.

De la otra presencia no quise saber nada más.

Pasaron los años y comenzaron otras experiencias.

Empecé a percibir, a veces con días de anticipación, que algo iba a suceder.

Una vez soñé y sentí la muerte de alguien muy especial para mí. Cuatro días antes de su partida, mientras dormía en mi sofá, sentí la presencia dulce y suave de un niño de unos catorce años.

Días después comprendí que aquello que había percibido era, para mí, su niño interior despidiéndose.

En otra ocasión, intentaba dormir y sentí que algo ocurría en mi habitación. Era una energía muy fuerte. Era densa, pero aprendí que lo denso no necesariamente significa algo negativo; simplemente podía ser una energía que todavía no comprendía.

Abrí los ojos y pensé:

“Hay que respirar.”

Entonces comencé a enviar paz a todo cuanto existe.

Poco a poco, aquella energía se volvió más clara y pude dormir.

La noche siguiente vi a la dueña de aquella energía: una mujer que había fallecido. Estaba en la puerta de un colegio. Me señaló, me abrazó y me dijo con muchísimo amor:

“Gracias.”

Y muchas veces repetía aquella palabra.

Entendí que había venido a buscar paz.

También hubo otra experiencia en la que percibí que dos personas estaban disputando muy fuerte. Llegó un momento en que todo se volvió horrible. Sentí un miedo muy intenso y, después, aquel miedo desapareció de repente.

Yo quedé agotada, casi sin aire.

Sabía que algo iba a suceder, aunque no sabía a quién. No siempre me permiten ver a quién o qué está sucediendo.

Esa misma noche, después de compartir con un amigo y acostarnos, recibimos una llamada.

Alguien que conocíamos había fallecido.

Me quedé fría.

Viviendo lo invisible desde otra perspectiva

Durante años llegué a pensar que todo esto no era una bendición, sino todo lo contrario.

Lloré y dije:

“No puedo más con esto.”

Hasta que un día, hablando con mi terapeuta, comencé a verlo de otra manera.

Quizás no tenía que vivirlo desde el miedo.

Quizás podía aprender a comprenderlo.

Desde entonces lo vivo con amor y con gratitud.

No sé exactamente cómo llamar a esta capacidad. Don, habilidad, percepción, mediumnidad, psíquica...

El nombre ya no es lo más importante para mí.

Lo importante es que aprendí que puedo dar paz y amor desde otro plano, el plano de lo invisible.

Y todavía tengo muchas historias que contar.

¿Y si algunas experiencias que durante años nos hicieron sentir diferentes no llegaron para asustarnos, sino para enseñarnos una manera distinta de mirar el mundo?

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