Hay algo profundamente conmovedor en acompañar a una persona que, poco a poco, comienza a olvidar aquello que durante toda su vida le fue familiar.
Como actúa el Síndrome Alzheimer
El Alzheimer puede cambiar su manera de hablar, de recordar y de relacionarse con quienes la rodean. A veces sentimos que aquella persona que conocíamos está dejando de ser la misma.
Sin embargo, allí permanece alguien a su lado: un hijo, una pareja, un familiar o un cuidador profesional que, por amor y compromiso, aprende a acompañarla en cada nueva etapa.
En mi trabajo he vivido experiencias que me hacen reflexionar sobre ello.
Cada vez que llego a casa de una señora, me pregunta:
—¿Cómo están tus niños?
Yo le respondo:
—Muy bien, grandes. Todos han comido y están estudiando.
Un rato después me pregunta:
—¿Y cómo está tu hijo?
En ese momento recuerda que solo tengo uno y comenzamos a conversar con total coherencia sobre nuestra vida actual.
Otra señora comienza a olvidar los nombres de los objetos. Los mira, sabe que están allí, pero no encuentra la palabra.
—Juliana, no recuerdo cómo se llama esto —me dice.
Y así observo cómo, poco a poco, algunas palabras y recuerdos comienzan a desvanecerse.
Un abrazo, un soplo de bendición y buena suerte
Pero hubo un encuentro que me llenó especialmente de emoción.
Visité durante una hora a un señor africano. Cuando supo que yo era colombiana, se alegró muchísimo porque recordó a una amiga de Colombia.
Durante unos instantes, aquel recuerdo volvió a llenarlo de felicidad. Hablamos de las pocas cosas que todavía podía recordar y compartimos un momento muy hermoso.
Después, simplemente me miraba y me preguntaba qué hacía yo allí.
Antes de marcharme, me abrazó y me regaló un soplo de bendición y buena suerte.
Quizás él olvidó nuestra conversación, pero yo jamás olvidaré aquel abrazo.
Un reconocimiento a quienes cuidan de nuestros pacientes con Alzheimer
Estas experiencias me hacen pensar en la inmensa labor de quienes cuidan a las personas con Alzheimer.
Porque cuidar también significa responder una misma pregunta muchas veces, comprender los silencios, acompañar la confusión y aceptar con amor que aquella persona está cambiando.
No siempre es fácil.
Por eso debemos educarnos, leer, investigar y comprender las diferentes etapas de la enfermedad. Aprender a cuidar también es una forma de amar.
Y no podemos olvidar a quienes están allí todos los días. Esos cuidadores que sienten tristeza, cansancio e impotencia, pero que continúan acompañando. Ellos también necesitan comprensión, descanso y apoyo.
El Alzheimer puede llevarse recuerdos, palabras y momentos de una vida, pero nunca debería arrebatarnos la capacidad de tratar a esa persona con dignidad y ternura.
Tal vez llegue un día en que alguien a quien amamos ya no recuerde nuestro nombre.
Pero nosotros seguiremos recordando el suyo, su historia y todo lo que significó en nuestra vida.
Y si algún día alguien que amamos deja de reconocernos, ¿seremos capaces de seguir reconociéndolo nosotros con el mismo amor?


